Marzo 17, 2010
Creado por J. del Olmo
Jesús del Olmo
Lo cierto es que siempre me gustó viajar. Creo que la primera vez que me di cuenta de esto, fue un Domingo por la tarde de hace muchos, muchos años… Mi hermana Silvia y su por aquel entonces novio Adolfo, me llevaron al viejo aeropuerto de Barajas. Yo no entendía muy bien para que íbamos a un aeropuerto, cuando yo más bien esperaba ir al cine o a un parque, donde tenía la seguridad que me lo iba a pasar mejor. Sin embargo, ahora puedo decir que acertaron de lleno. Me encantó apoyarme en aquella enorme vidriera y ver los aviones aterrizar y despegar a pocos metros de allí. Me encantó el movimiento de gente con maletas arriba y abajo, las tiendas de periódicos, la megafonía anunciando que era la última oportunidad para aquel señor de nombre extraño de coger el vuelo hacia aquel destino de nombre aún más extraño… se me quedaron grabadas las tristes despedidas y las alegres bienvenidas… Me encantó el aeropuerto. Por aquel entonces, debía de tener unos diez años y nadie podía imaginar que mucho tiempo después, terminaría trabajando en el aeropuerto, pero esa es otra historia…
La primera vez que salí de España tenía 16 años. Inglaterra fue el destino, concretamente Manchester. El azar hizo que meses antes conociera a mi buen amigo Neil que estaba visitando a su padre en España y al poco tiempo, me vi montado en un avión sin tener ni idea de inglés, a vivir durante un mes en casa de los que por aquel entonces eran unos desconocidos para mi y a los que hoy en día quiero muchísimo. Gracias Audrey, Paul, Dave, Neil y Arnold. Inglaterra me impresionó aunque aun no sabría decir si para bien o para mal… Todo era tan diferente…
A partir de ahí, creo que ya no he parado de viajar. A los 18 años y con el carnet recién sacado, mi por aquel entonces novia Esther y un servidor, cogimos el Renault Clio y nos metimos 5.500 kms en 15 días, así… sin anestesia. De camping en camping, visitamos Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y Suiza.
El año siguiente tocaría Gran Bretaña en tren con una especie de Interrail que nos llevó por Escocia e Inglaterra…
Más adelante también he tenido la suerte de pasear por otros países europeos como Italia, Portugal, Rusia, República Checa o Turquía. De todos ellos guardo el mismo buen recuerdo que deja viajar por ocio. La ilusión de visitar lugares desconocidos, de enfrentarse a idiomas extraños, de conocer costumbres y maneras de actuar tan insólitas para nosotros… Esa sensación es la que a día de hoy mantiene intacta mi ilusión por viajar.
En el año 2000 salí por primera vez de Europa. El destino fue Cuba. Si Inglaterra me marcó a los 16, Cuba lo hizo a los 24. La alegría de sus gentes, las ganas de divertirse a pesar de las adversidades, el cuidar y valorar lo poco que se tiene, la picaresca, la salsa, el acento cubano… Bendita Cuba!
Poco después vino Egipto, en Agosto para que todo fuera más auténtico
. No puedo pensar en Egipto sin pensar en Caste, Raúl y Richi. Calamidades, pasamos alguna, no lo voy a negar… pero risas fueron muchísimas más. Gracias Morgan, estés donde estés…
Ese mismo año pero en Noviembre, tocó Perú. Hablar del Machu Pichu ya significa mucho, pero Perú tiene tantas otras maravillas, que un viaje de 17 días es sólo válido para convencernos de que habrá que volver… Gracias Evita por compartir esta aventura conmigo.
Argentina en 2007 es hasta ahora el país que más me ha impresionado. Por su diversidad, su envergadura, sus gentes encantadoras (que equivocado estaba yo sobre el pueblo argentino), sus maravillas naturales, su acento que me chifla, su mate, el Perito Moreno, Las Cataratas de Iguazú, las ballenas, el Tango, el Pelusa… Qué grande Argentina!
Nueva York en 2009 fue mi último gran viaje. ¿Qué decir de Nueva York que no nos haya contado ya Woody Allen? Nueva York es la ciudad de todos, donde todos hemos estado tantas veces, en su metro, en sus edificios, en sus parques… El bohemio Soho, el frenético Distrito Financiero, las iglesias de Harlem… En fin, dejemos al maestro Woody que siga con esta historia y todos disfrutaremos más… Gracias Chevis, gracias Rober y gracias a todas las “kymberlys” que de alguna manera nos ayudaron en este viaje. De ninguna manera me puedo olvidar de Carla y de su bonita y permanente sonrisa… Gracias a ti también.
En 2010 decidí subir un escalón más en mi historial de viajes (o dos…) Tocaba pisar por primera vez Asia. Y vaya si la pisé, durante seis meses a través de Malasia, Indonesia, Laos, Camboya, Vietnam, Tailandia, Birmania y Hong Kong. Un viaje maravilloso del que guardo increibles recuerdos y que me enseñó otra forma de viajar, la forma de viaje del que cuenta con tiempo suficiente para apreciar los lugares que visita.
2011 es el año de un nuevo viaje que promete nuevos retos, especialmente porque comenzaré este viaje en China, con sus dificultades añadidas en forma de distancias enormes, poco adaptado al turismo y sobre todo la tremenda barrera del idioma. Terminaré mi viaje por China en Tibet, donde llegaré a través de la línea ferrea más elevada del mundo.
Después de China vendrá Nepal, pais que tengo muchas ganas de visitar por su diversidad y por ver de cerca las cimas más altas del planeta.
Pero esta es una historia que todavía no puedo contar, puesto que todavía no la he vivido. La iré contando en la categoría “Asia a mi aire” de este blog y me encantaría que la vivieras conmigo.
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